En el Mundo que vivimos hermanos matan a hermanos, esposos matan a esposas, pueblos pelean con pueblos y entre ellos mismos, el índice mayor de abuso de menores ocurre entre heterosexuales, se venden niños, asesinan niños, políticos engañan a los pueblos y roban impunemente, pero algunos cristianos prefieren ignorar todo esto y luchar contra personas que simplemente aman a otro ser de su mismo sexo.  Para ellos la homosexualidad es la encarnación del mismo Lucifer. Hablamos de personas que viajan en autos Mercedes, que visten ropas de diseñadores y cenan en restaurantes de lujo; pero para quienes el mayor pecado es que un hombre ame a otro hombre o una mujer ame a otra mujer.


Irónicamente en ningún sitio en la Biblia se condena el homosexualismo. De hecho, ni siquiera se  menciona esa palabra ya que no existía cuando se escribió el texto más vendido en la historia de la humanidad. Lo que ha ocurrido es que se han realizado interpretaciones acomodaticias para obtener ganancias personales y otros simplemente se han basado en prejuicios y temores propios para condenar algo que la Biblia no condena.  Veamos de qué hablamos:

Por ejemplo, el uso de la palabra “sodomita” (de Sodoma) para referirse a los homosexuales, se extendió a partir del siglo XI vinculando así el pecado de Sodoma con la homosexualidad. En las antiguas versiones de la Biblia Reina de Valera y de la del Rey Jaime, la palabra hebrea “kadesh”, que aparece en el Antiguo Testamento, es traducida como “sodomita”. La palabra kadesh (“sagrado”), sin embargo, se refiere a los “prostitutos sagrados”, hombres de los pueblos vecinos de Israel que ejercían la prostitución en los templos paganos. Esta práctica, era “abominable” por ser idolátrica, pero no era una práctica homosexual. Estos hombres, por lo general, se acostaban con mujeres, toda vez que los cultos paganos eran con frecuencia ritos de fertilidad. Al traducir “sodomita” en lugar de “prostituto sagrado”, se reforzó la idea homofóbica de que para Dios los homosexuales son “abominables”, cuando en verdad ninguno de esos textos se refería a ellos.
Uno de los textos más utilizados para juzgar, condenar y perseguir a los homosexuales, es el episodio de Sodoma y Gomorra. Sin embargo, un número significativo de biblistas -católicos y protestantes- sostiene que el pecado de Sodoma no tiene que ver con la homosexualidad. Algunos entienden que a lo que se refiere es a la transgresión al principio de hospitalidad, transgresión que se da por el intento de violación masiva contra dos ángeles visitantes. La hospitalidad era de suma importancia para estos pueblos que habitaban en el desierto, pueblos nómadas. Como en el caso de Sodoma, la mayoría de los textos sobre los que se fundamenta el supuesto carácter pecaminoso de la homosexualidad, lo que realmente condenan es la relación sexual no consentida, impuesta por relaciones de poder contra ángeles, hombres, mujeres y menores de edad.
Otros estudiosos señalan que Jesús y los cinco profetas del Antiguo Testamento todos hablan de los pecados que condujeron a la destrucción de Sodoma, y ninguno se refiere a la homosexualidad. Incluso, Billy Graham no mencionaba la homosexualidad cuando predicaba sobre Sodoma.

Dice el libro de Ezequiel cap: 16, ver:48–49: “Esta fue la maldad de Sodoma; Ella y su conciudadanos: eran orgullosas, soberbios, prósperos y ociosos pero jamás le tendieron una mano, ni al pobre ni al necesitado. Eran arrogantes y esto era abominable ante los ojos de Dios”. ¿Arrogancia, prosperidad dándole la espalda al necesitado?, ¿Acaso no suena esto a los autoproclamados apóstoles y profetas que andan en autos caros?
Se dice además que la homosexualidad se consideraba en aquellos tiempos como una “abominación” porque para la errónea concepción hebrea el semen masculino contenía la totalidad de la vida naciente. Sin el conocimiento que tenemos ahora de los óvulos y de la ovulación se suponía que la mujer suministraba solamente el lugar de incubación. De ahí que derramar semen por cualquier propósito no procreativo -en coitus interruptus (Génesis 38:1-11), en actos homosexuales masculinos o de masturbación masculina- se consideraba equivalente al aborto o al asesinato. Corrobora este aserto el hecho de que los actos homosexuales femeninos no se consideraban tan seriamente y no se los menciona prácticamente en absoluto en todo el Antiguo Testamento.
Los estudiosos serios de la biblia entienden que la misma no contiene ninguna ética sexual como creen aquellos delirantes que condenan la homosexualidad. La Biblia simplemente presenta un surtido de costumbres sexuales, algunas de las cuales cambiaron a través del milenio de la historia bíblica.  Por ejemplo, imagínese usted que hiciésemos lo que se recomienda en los siguientes textos bíblicos:

DEUTERONOMIO 22:13-21
Sí se descubre que la novia no es virgen, la Biblia exige que se la lapide a muerte inmediatamente.
DEUTERONOMIO 22: 22
Si una persona casada tiene una relación sexual con el esposo o esposa de otra persona, la Biblia condena a ambas personas a ser lapidadas a muerte.
MARCOS 10:1-12
El divorcio está estrictamente prohibido en ambos testamentos, así como prohibido a contraer nupcias de nuevo.
LEVÍTICO 18: 19
La Biblia prohíbe a las parejas casadas tener relaciones sexuales durante el periodo de la mujer. Si desobedecen, ambos serán ejecutados.
MARCOS 12:18-27
Si un hombre muere sin dejar descendencia, la ley bíblica ordena a la viuda que tenga relaciones sexuales con cada uno de los hermanos de su marido hasta que le dé un hijo varón como descendencia a su difunto esposo.
Finalmente debemos recordar que la Biblia ha sido un libro tergiversado, sea por ignorancia o para adaptarlo a los intereses creados de cada grupo religioso. Por ejemplo, fueron suprimidas las palabras de Jesús donde decía que el hombre, para salvarse, no necesita de ningún intermediario ni de ninguna iglesia ni de ninguna religión. Y recalcaba que “cada uno saldría por las suyas de acuerdo a sus obras”.
Esto fue suprimido porque ¿quién hubiera acudido a la iglesia si no era necesaria para la salvación?
A la luz de todo lo antes expuesto recomendamos rogar a Dios para que nos proteja de los fanáticos religiosos; de los HP nos ocuparemos nosotros.

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