En nuestra primera parte, de esta serie de artículos, hablamos sobre las hemorroides y como estas deben de ser tratadas. En esta segunda edición hablaremos sobre las fisuras anales, que son cortaduras y grietas en el canal del ano.

Estas muchas veces son producidas por la fricción, la cual produce desgarraduras en la mucosa anal y como resultado el dolor induce a contracciones involuntarias del esfínter anal interno. Las fisuras, como las hemorroides, responden bien a los suavizadores de excreta y los baños tibios. Algunas, sin embargo, son el resultado de infecciones virales como el herpes o bacterias transmitidas sexualmente como la gonorrea.


Ambas requerirán terapia médica. Los hombres gay presentan con frecuencia fisuras anales especialmente después de sexo prolongado anal receptivo. Usualmente la fisura se resolverá si no se impacta el área. Continuar teniendo sexo anal receptivo dentro de este cuadro puede complicar el proceso de sanación. Cualquier fisura que no sane debe ser reportada a su médico.

Desgraciadamente aunque se abstenga de tener sexo anal tiene que defecar y esto puede empeorar la fisura. Existen medicamentos que pueden aliviar la incomodidad y acelerar el proceso de recuperación.


Fisuras anales pueden también ser el resultado de infecciones con enfermedades de transmisión sexual. Algunas causas comunes pueden ser herpes, sífilis, clamidia, y una condición llamada lymphogranuloma venéreo. Es importante saber que la presencia de una ETS en el lugar de una ulcera no excluye que pueda haber otra infección en la misma lesión. Existen reportes de 2 o más patógenos detectados hasta en el 20% de las ulceras genitales. Las dos más comunes son herpes simple y sífilis.


Otra condición común son los abscesos peri-rectal. Esto es la recolección de líquido purulento que se desarrolla en la mucosa rectal por una obstrucción, que puede conducir a una infección.

Con frecuencia los hombres gay se afeitan el área alrededor del ano, algunos pelos pueden crecer mal (“ingrown hairs”) e infectarse. Con el tiempo puede aumentar en tamaño y si se deja sin tratar puede comenzar a supurar. En ocasiones el absceso puede crecer y abrir la piel, a esto se le llama fistula. El paciente puede quejarse de fiebre, dolor rectal y presión. Se requiere que un médico examine el área, pero en ocasiones, dependiendo del tamaño puede recomendar análisis mayores. Se puede manejar con una incisión y vaciando el absceso, pero se pueden requerir el consumo de antibióticos vía oral. En los casos de fistulas complicadas se requerirá el drenar la fistula por medios quirúrgicos en un cuarto de operaciones

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