Primero aclaremos que el ano no representa el pecado capital. Desde niños aprendemos que hay algo torcido en todo lo relacionado al ano. Usamos diferentes palabras para denominarlo pero casi todas tienen connotaciones negativas: culo, trasero, fundillo.

También cuando deseamos ofender a alguien lo asociamos con el ano, por ejemplo cara de culo, que significa alguien no atractivo. A pesar de que le reconocemos apariencia poco atractiva también le reconocemos capacidad para proveer placer, tanto al receptor como al proveedor.

Sin embargo el ano debe ser reconocido, por todo hombre o mujer heterosexual o LGBT que lo utilice en el acto sexual, como un órgano funcional y como órgano sexual. Por esto es importante comprender su anatomía, el como se debe cuidar y a que posibles infecciones se puede enfrentar.


En los próximos días podrás disfrutar de una serie de artículos que abordan a este tema y que creemos merecen toda tu atención Puede que algunas partes de este articulo puedan resultar incomodas para algunas personas pero tratándose de condiciones de salud es mejor aprender a reconocerlas que ignorarlas.

En términos simples el ano es la terminación del colon. Su superficie es cubierta con una gruesa capa de piel llamada el epitelio anal y contiene un rico sistema de nervios sensoriales (por eso lo rico!). Pasando del borde del ano, como a 1.5 cm está la línea dentada. Esta actúa como la frontera entre el ano y el recto.

La superficie del recto es frágil y sangra fácilmente porque está cubierta con una delicada membrana mucosa. En esta parte no existen nervios sensoriales por lo que las enfermedades y condiciones que se desarrollan en el recto no registran dolor.
Existen numerosas condiciones más allá del cáncer del colon que afectan a los hombres y mujeres que utilizan el ano como órgano sexual. Desde hemorroides y estreñimiento hasta
fisuras y enfermedades veneréas.

La primera y quizas más común de los problemas ano-rectales son las hemorroides. Estas son protuberancias en venas que se alinean regularmente en el ano y el recto. Estreñimiento y el nivel de fuerza que se realiza durante el sexo anal receptivo pueden ser causas comunes. Existen hemorroides internas y externas. Se pueden tratar manejando el estreñimiento (consumir más fibra y “suavizadores de la excreta”) y con medicamentos anti inflamatorios (como por ejemplo preparación H). También puede ayudar sentarse en una tina con agua tibia. En el caso de problemas de hemorroides más serios será necesario atención médica y en ocasiones pueden requerir intervención quirúrgica.


Esta serie continuará…

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