¿Qué hace que algunos hombres gay se comporten de forma femenina? ¿Ser lesbiana es sinónimo de actitudes masculinas? Mucha gente se plantea estas preguntas e inclusive se convierten en razones de prejuicio y rechazo de parte de gente de la misma comunidad. Es importante aclarar que no creemos que haya nada malo en estas conductas y aún más, creemos que enriquecen la cultura LGBT. Pensamos que más problemas tienen aquellos LGBT que rechazan estas conductas porque confronta problemas de homofobia internalizada sin saberlo. Aún así, el tema de la identidad en la comunidad LGBT es importante.


Debemos comenzar por diferenciar entre lo que es sexo, género y lo que es identidad. Primero, sexo se refiere a las características fisiológicas con que se nace: si se nace con un pene o con una vagina. Género, por su parte, se refiere al conjunto de ideas que cada cultura construye acerca de las diferencias sexuales. Se refiere a las creencias, actitudes, valores, formas de comportamiento y maneras de ver el mundo que se aprenden desde el nacimiento, las que son diferentes si se es un hombre o una mujer. La identidad, se define como el sentimiento de pertenencia a uno u otro sexo, es decir, el convencimiento de ser hombre o mujer. La identidad se refiere al auto concepto, con que género nos identificamos.


Podemos decir entonces que el sexo es dado, biológico. El género es construido social y culturalmente; y la identidad es un proceso psicológico, que se desarrolla en referencia al medio social donde nos desarrollamos. De este modo, se puede nacer de un sexo e identificarse con otro. De igual manera se puede nacer de un sexo, tener una identificación consistente con el sexo bilógico y aún así sentirse atraído por seres del mismo sexo.

Sin embargo, una parte significativa de la población heterosexual asocia la conducta homosexual y lésbica con la inversión de roles. Estos piensan que un hombre gay quiere ser mujer o se debe comportar como una mujer, y de igual manera con una mujer lesbiana que es asociada con conducta masculina. Pero más significativo aún es que parte de los mismos hombres gay y mujeres lesbianas asumen esta inversión de roles, asumiendo actitudes y conductas de mujeres y hombres respectivamente. Pero esto nos suena más a resultado de procesos de prescripción social, esto es, si me dicen que un hombre gay se comporta como una mujer pues asumo ese papel.

Interesantemente, hay estudios que plantean haber encontrado diferencias en los cerebros de hombres homosexuales y heterosexuales. Estos estudios dicen que el cerebro de hombres homosexuales se parece más al cerebro de mujeres heterosexuales que al de hombres héteros; implicando que la homosexualidad puede tener raíces biológicas. Estos estudios han sido criticados por otros que señalan que los estilos de vida de una persona pueden conducir a cambios estructurales en el cerebro. De ser así, las diferencias que dicen haber encontrado los estudios del cerebro puede ser la consecuencia y no la causa de estilos de vida homosexual.

Sin embargo, la mayoría de los estudios y teorías recientes apuntan a la influencia de distintos factores en el desarrollo de la identidad. Factores como, la herencia genética, las experiencias durante la infancia y adolescencia, la relación con los padres, amigos, etc. Lo que nos plantean estos estudios es que si queremos comprender la conducta de un hombre que se comporta como mujer o la de una mujer que se comporta como hombre, debemos mirar a sus experiencias previas y relaciones significativas.

Por ejemplo en la novela Rosa Mística, del profesor Carlos Varo, el personaje principal es un niño criado en un convento que era tan lindo que lo vestían de Virgen María. El niño crece con la confusión de no saber si es la Virgen María o la santísima trinidad. En este caso ficticio el personaje crece y confunde su identidad por la manera en que fue criado. De igual manera, en la vida real hay chicos que fueron criados de forma femenina y chicas que fueron criadas de forma masculina. También, existe la posibilidad sobre cual ejemplo la persona haya decidido seguir: papá o mamá.

Curiosamente, los conceptos de heterosexualidad y homosexualidad, con sus respectivas identidades y prescripciones de conducta, son relativamente recientes, cerca de 100 años más o menos. Por ejemplo, el filósofo francés Michel Foucault planteó que la idea de las identidades sexuales no tiene existencia objetiva. Dicen, en su lugar, que son construcciones sociales. Foucault comenta que el acto físico de sexo homosexual comenzó a asumir características de identidad al ser categorizado como síntoma por la medicina del siglo 19.

A parte de que la identidad homosexual parece ser resultado de procesos recientes, la historia parece confirmar que el fenómeno de personas entrando en relaciones y amando a personas de su mismo sexo es tan viejo como la humanidad misma. Pero todo parece indicar que, el fenómeno de la inversión responde más a procesos sociales recientes de construcción de géneros e identidades y no a fenómenos biológicos.

¿Qué piensas tu?


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