Imagínate una sesión completa donde tú y tu pareja estimulen todos sus sentidos. Donde no haya límite de tiempo para el auto descubrimiento y la exploración del (la) otro(a). Estas son parte de las ofertas del sexo tántrico. Pero estemos claro en que el sexo tántrico no es acrobacia sexual, sino un estado íntimo de la posesión erótica, cuyo sentido es un prolongado éxtasis mental y corporal.
La palabra tantra viene de la raíz sánscrita tan, tejer o construir, y se utiliza en el sentido de tejer o construir la propia conciencia. Es un sistema de vida y una disciplina filosófica según la cual, para conectarse con el espíritu, es necesario escuchar al cuerpo.
En el sexo tántrico no hay lugar para el egoismo y el hombre debe aprender a retener su eyaculación para alargar el encuentro y el placer. Es una forma espontánea, meditativa e íntima de hacer el amor. No existe una meta, sino el disfrute del momento presente mientras se da una unión armoniosa que trae consigo el éxtasis.
El lugar donde se practica es muy importante. Se recomienda preparar el espacio como un templo para el amor, donde haya almohadas suaves, sábanas con tejidos naturales, flores, velas, incienso y aceites aromáticos para masajes.
La respiración es fundamental. La pareja debe sincronizar sus respiraciones para iniciar la conexión. Sentados uno frente al otro, uno inspira mientras el otro expira y así sucesivamente durante varios minutos.
No debes juzgar tu apariencia, sino honrar tu cuerpo. Una técnica para lograrlo es observarte en un espejo sin criticarte, sólo contemplándote parte por parte.
Amarte a ti mismo es fundamental si se quiere amar a otro. Es por eso que disfrutar a solas de tu cuerpo te llenará de energía y te conectará con tu fuerza interna. Esto es importante tanto para la mujer como para el hombre.
Uno de los rituales del sexo tántrico incluye alimentarse el uno al otro, ya que se considera un gesto de reconocimiento de la divinidad de cada uno. Se recomienda utilizar frutas ya que sus olores, texturas y sabores tienen cualidades sensuales.
Otro ritual consiste en el masaje sensual a la pareja, usando aceites aromáticos y tocando todo el cuerpo, menos los genitales. La idea es llegar a sentir el sexo en todo el cuerpo y no sólo en ciertas zonas. Aquí se activa el sentido del tacto.
El beso tántrico es profundamente íntimo y puede ir desde el suave y tierno al apasionado. No lleva a una meta en especial, sino que puede ocurrir en cualquier momento del encuentro. El tantra considera que el intercambio de fluidos a través de la saliva le da balance a la energía cósmica del hombre y la mujer.
La penetración tántrica es un paso más pero no es esencial ni tiene que ser el final. Es estática al principio, lo único que se mueven son las manos para acariciar suavemente a la pareja. Poco a poco y sin proponérselo, comenzarán los movimientos naturales.
El momento del orgasmo debe posponerse lo más que se pueda. Lo ideal es que ocurra luego de 2 o 3 horas de intercambio, de estar juntos. Para quienes practican el sexo tántrico el orgasmo realmente se llega a sentir en todo el cuerpo.
La práctica del yoga o el tai chi te ayudará a hacerte todo(a) un(a) maestro(a) en el arte del sexo tántrico. Pero recuerda que para dominar este método se necesita tiempo y práctica.

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